Por: J. León Rodríguez Zúñiga
El día que miro las montañas de mi pueblo,
Comprendo que la naturaleza es caprichosa
Sobre todo cuando busco una esperanza
Que se refleja en el brillo de una estrella.
La estrella que me regala el alba,
La noche o la vigilia me han enseñado
Que la libertad es alcanzable
Cuando el pensamiento sereno se compacta.
A tal grado que las aves nocturnas,
No descansan, pues buscan su deidad
Convertida en alimento de su alma
Trotante en las presas que se escapan.
Pues saben el peligro que esperan,
Si descuidan sus movimientos en la obscuridad
Donde viven las avecillas parroquiales
En busca de sus tiernos huesos.
Mineral de Bustamante, Tam. 9 abril 2008.
J. León Rodríguez Zúñiga.

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